La nueva semilla de la esperanza.
Ilina Gómez/ tanya Zúniga

Este primero de junio tomará posesión el presidente electo Mauricio Funes, con el cual se iniciará un nuevo periodo político. Por vez primera El Salvador tendrá un gobierno de izquierda; que no se sabe a cabalidad, si es moderada o radical, lo que genera muchas expectativas en las personas.

Desde el inicio de su campaña electoral, la población dejo en claro su simpatía por el candidato de izquierda, más no por el partido político que representaba. A pesar de la evidente división entre el candidato y el partido, el deseo de cambio, predominó.

En diferentes conferencias de prensa, Funes sostiene que respetará y trabajará con la empresa privada, pues es la fuente principal de empleo en el país. Contrario a la ideología que el FMLN mostraba tiempo atrás. Esto ha generado confianza por parte de algunos empresarios, que incluso decidieron apoyarle desde antes del gane electoral.

Una posición muy acertada de ambas partes, porque se necesita de todos; de la empresa privada puesto que no contamos con muchas compañías estatales.

La población salvadoreña ha sufrido desde sus inicios, y no es de extrañarse que deseen algo diferente, las malas o poco factibles medidas de ARENA, tras veinte años en el gobierno ocasionó un desgaste político, y ahora se decidió, darle el voto de confianza a un candidato que se espera, va a resolver los problemas que no han sido posible solucionar.

Todos añoran mejorar su situación económica, se culpa mucho a la crisis pero no se entiende realmente la parte internacional (la causa no está solo en los anteriores gobiernos de nuestro país), al nuevo presidente le corresponderá el periodo más difícil, volviéndose el nuevo superhéroe del Pulgarcito de América, realmente un arduo trabajo, en donde Funes planea superar el lento crecimiento de la economía, la inseguridad, además buscar políticas sociales más efectivas.

Una interminable lista de peticiones por parte de la ciudadanía, es lo que le espera al nuevo candidato, en la que algunos sueñan que a partir del inicio de su administración todo tendrá un progreso rápido y evidente. Lamentablemente Mauricio Funes no es un mago y la responsabilidad no recae solo en él, junto con su Gabinete, se espera que hagan todo lo posible, por nuestra parte debemos aceptar que estamos en crisis mundial, la situación puede ir cambiando, no de inmediato, sino paulatinamente, solo porque en ciencias económicas, no existen milagros sino buenas elecciones; no significa que debemos ponernos a llorar, por el contrario es poner el esfuerzo de todos, ayudar a la esperanza en estos próximos cinco años.

Algo importante, no se debe dejar de lado; en el país todos hablan de una crisis medioambiental. Altos niveles de contaminación, deterioro; como dato curioso somos la nación centroamericana con los recursos hídricos más contaminados. Lo que afecta a muchas áreas, incluyendo el bajo nivel de acceso al agua potable y la calidad de esta, las noticias de malas condiciones del país viajan al extranjero y el turismo se viene abajo. La respuesta a la problemática está elaborada por el nuevo presidente electo con su política. Lo interesante es que casi nadie tiene educación ambiental y de esto es lo principal para que haya un cambio. Es de observar si el apoyo en las urnas, se mantiene cuando él lleve el timón de este barco que para algunos se está hundiendo.

Para finalizar con este escrito, invito a la población a que renovemos las formas de pensamiento, el gane presidencial de Mauricio Funes puede ser la esperanza para muchos, pero todos formamos la nación. Lo que nos hace diferentes de otros países que con nuestro sistema han triunfado y que necesitamos de ellos para mantenernos, es su espíritu de responsabilidad, la conducta constante de hacer de su país un mejor lugar para vivir. El Salvador necesita transformaciones en todas las áreas, que cada uno se haga responsable de sus actos, dejar a un lado el individualismo. Un hecho como el de evasión de impuestos sea grande o pequeño, es un delito que empeora la calidad de vida de todos. La paciencia es la madre de todas las ciencias, una frase sabia y esperanzadora con la que nos debemos identificar en el próximo periodo presidencial.